Cuándo pasar de un armario de bioseguridad de Clase II a Clase III: Criterios de evaluación de riesgos BSL-4

La decisión de pasar de una cabina de bioseguridad de Clase II a una de Clase III no es una cuestión de mejora gradual, sino un cambio fundamental en la estrategia de contención. Esta transición viene impuesta por escenarios específicos de alto riesgo en los que existe la posibilidad de transmisión por aerosol de un patógeno potencialmente mortal. Malinterpretar este umbral crítico -o peor aún, asumir que los procedimientos mejorados pueden compensar una contención primaria inadecuada- supone una responsabilidad inaceptable. Las consecuencias de un error en este ámbito son graves, por lo que una evaluación de riesgos precisa y basada en procedimientos no es negociable.

Con la aceleración de las prioridades mundiales en materia de biodefensa y preparación frente a pandemias, la demanda de infraestructuras de máxima contención va en aumento. Las instituciones deben recorrer ahora complejas vías de actualización que implican importantes inversiones de capital, rediseño de las instalaciones y transformación operativa. Es esencial comprender claramente las implicaciones técnicas, normativas y financieras para desarrollar una capacidad BSL-4 viable, segura y que cumpla las normas.

BSC de clase II frente a BSC de clase III: Definición de la diferencia fundamental

La filosofía de la contención

La distinción entre cabinas de bioseguridad de Clase II y Clase III es categórica, no gradual. Una cabina de bioseguridad de clase II funciona según el principio de contención parcial. Utiliza el flujo de aire hacia el interior y la filtración HEPA para crear una barrera protectora para el usuario, el producto y el entorno durante los procedimientos. Por el contrario, un BSC de Clase III es un dispositivo de contención total. Se trata de un recinto sellado y hermético a gases que se mantiene bajo presión negativa, con el usuario separado físicamente de la zona de trabajo por una ventana que no se abre y guantes adjuntos. Su única función es impedir la salida del agente, proporcionando una protección absoluta del personal y del medio ambiente.

Un error crítico

Un error peligroso y común es equiparar los bancos limpios de flujo laminar con las cabinas de bioseguridad. Los bancos limpios proporcionan protección del producto mediante el soplado de aire filtrado HEPA sobre la superficie de trabajo y hacia fuera, hacia el usuario, ofreciendo una protección nula del personal. Son inadecuados para manipular cualquier material de riesgo biológico. Esta idea errónea subraya un punto más amplio: los controles técnicos no son intercambiables. Seleccionar el armario equivocado para un perfil de riesgo determinado compromete fundamentalmente todo el protocolo de seguridad. El sistema de clasificación, esbozado en normas como ISO 10648-2:1994, se basa en el rendimiento medible de la contención, no en la comodidad.

Implicaciones operativas de la contención total

La separación física en un BSC de Clase III dicta todos los aspectos del flujo de trabajo. Todas las manipulaciones se realizan a través de puertos para guantes, lo que requiere destreza y planificación. La transferencia de material nunca es directa; debe producirse a través de vías selladas validadas. Este cambio fundamental de una cabina abierta a un entorno de caja de guantes sellada es la manifestación operativa del paso del riesgo controlado a la contención absoluta. Según mi experiencia en la revisión de planos de instalaciones, el hecho de no dar cabida arquitectónica a estos mecanismos de transferencia -como tanques de inmersión o autoclaves de doble puerta- es una de las principales causas de retrasos y sobrecostes en los proyectos.

Criterios clave de riesgo: ¿Cuándo es obligatorio un CSB de clase III?

Mandatos dirigidos por agentes

El desencadenante más definitivo de un BSC de Clase III es el trabajo con patógenos del Grupo de Riesgo 4 (RG4). Se trata de agentes peligrosos y exóticos que plantean un alto riesgo de enfermedad potencialmente mortal, son fácilmente transmisibles por vía aerosol y no suelen disponer de tratamiento ni vacuna. Algunos ejemplos son los virus Ébola, Marburg y Nipah. Según las orientaciones internacionales definitivas Manual de bioseguridad en el laboratorio de la OMS establece explícitamente que el trabajo con agentes RG4 requiere contención primaria en un BSC de Clase III o dentro de una línea de BSC de Clase III, o mediante el uso de un traje de presión positiva en un laboratorio con trajes BSL-4.

Disparadores basados en procedimientos

Quizás el criterio más matizado, y a menudo pasado por alto, sea el riesgo de procedimiento. Un BSC de clase III es obligatorio para las operaciones que generan intencionadamente aerosoles infecciosos o que tienen un alto potencial de liberación incontrolada de aerosoles, independientemente del grupo de riesgo de referencia del agente en algunos contextos. Esto incluye estudios de aerobiología intencional, modelos de desafío de aerosoles en animales y aerosolización de alta concentración de agentes de grupos de riesgo más bajos. Esto crea una visión estratégica crítica: el mismo agente patógeno puede manipularse con seguridad en un BSC de Clase II para el trabajo en cultivos celulares, pero exige una Clase III para los procedimientos de aerosolización.

Evaluar la intersección

La matriz de decisión no es una simple lista de comprobación, sino una evaluación de dónde se cruzan el peligro del agente y el riesgo de procedimiento. La tabla siguiente aclara los factores desencadenantes clave que obligan a la actualización, pasando de las listas genéricas de agentes a una evaluación más granular y específica del protocolo.

Criterios clave de riesgo: ¿Cuándo es obligatorio un CSB de clase III?

Desencadenante del riesgoClasificación de los agentesRequisito de procedimiento
ObligatorioPatógenos del grupo de riesgo 4Agentes potencialmente mortales, transmisibles por aerosol
ObligatorioGeneración de aerosoles de alto riesgoEstudios de aerobiología intencional
ObligatorioPotencial de liberación incontroladaModelos animales de exposición a aerosoles
Dependiente del procedimientoMismo patógeno, diferentes protocolosClase II para cultivo celular

Fuente: Manual de bioseguridad en el laboratorio de la OMS, 4ª edición. Esta fuente es la guía internacional definitiva, que establece explícitamente que el trabajo con agentes del grupo de riesgo 4 requiere una cabina de bioseguridad de clase III o un traje de presión positiva dentro de un laboratorio BSL-4.

Impacto operativo: Cambios en el flujo de trabajo y consideración de los costes

El compromiso de la eficiencia

La implantación de un BSC de Clase III introduce importantes multiplicadores de tiempo en los protocolos estándar. Cada acción requiere más pasos: verificar la integridad de los guantes, mover los materiales a través de los pasamuros y ejecutar largos ciclos de descontaminación. Un simple protocolo de dos horas en un entorno de Clase II puede requerir fácilmente cuatro o más horas en un BSC de Clase III. Esta ralentización cuantificable limita directamente el rendimiento de la investigación y debe tenerse en cuenta en los plazos de los proyectos, los modelos de dotación de personal y los cálculos de coste por experimento. Se trata de una limitación estratégica, no de una mera molestia operativa.

La descontaminación como cuello de botella

La desinfección de superficies es insuficiente para un BSC de Clase III. La descontaminación requiere una fumigación gaseosa validada (por ejemplo, peróxido de hidrógeno vaporizado) de todo el interior sellado después de cada uso o antes del mantenimiento. Este ciclo puede durar varias horas, durante las cuales el armario no está disponible. Las instalaciones deben planificar este tiempo de inactividad y pueden necesitar varios armarios para mantener la continuidad del flujo de trabajo en programas de gran volumen. La validación de estos ciclos de descontaminación es en sí misma un proceso riguroso, que se suma a la sobrecarga operativa.

Cuantificación del cambio operativo

El paso de la Clase II a la Clase III representa un cambio fundamental en el ritmo de los laboratorios. La siguiente tabla contrasta factores operativos clave, destacando cómo el imperativo de la contención absoluta redefine la práctica habitual.

Impacto operativo: Cambios en el flujo de trabajo y consideración de los costes

Factor operativoClase II BSCClase III BSC
Transferencia de materialTransferencias directas y abiertasSólo vías selladas
Interfaz de usuarioAcceso manual directoSólo guantes unidos
Ciclo de descontaminaciónDesinfección de superficiesFumigación gaseosa validada
Multiplicador de tiempo de protocoloLínea de base (por ejemplo, 2 horas)2 veces o más (por ejemplo, más de 4 horas)
Restricción principalEficaciaContención absoluta

Fuente: Documentación técnica y especificaciones industriales.

BSC de clase III en laboratorios de gabinete frente a laboratorios de traje: Una distinción clave

El modelo de laboratorio de gabinete

En una instalación BSL-4 de “laboratorio de armario”, el BSC de Clase III es la principal barrera de contención. El personal trabaja desde el exterior de la cabina sellada en un entorno de laboratorio BSL-4, realizando todas las manipulaciones a través de los puertos para guantes. El propio laboratorio proporciona contención secundaria, pero el investigador confía en la integridad de la cabina. Este modelo se utiliza a menudo para procedimientos con animales pequeños o cultivos de tejidos en los que no es necesaria la movilidad total del traje. Todos los materiales entran y salen de la cabina a través de vías selladas.

El modelo de laboratorio de trajes

En un “laboratorio de trajes”, el personal lleva trajes con suministro de aire a presión positiva y opera dentro de la zona de contención BSL-4. Aquí, los BSC de clase II pueden utilizarse para muchos procedimientos, ya que el traje proporciona protección al personal. Aquí, los BSC de clase II pueden utilizarse para muchos procedimientos, ya que el traje proporciona protección al personal. Sin embargo, los BSC de clase III siguen siendo obligatorios dentro de los laboratorios de trajes para los procedimientos que generan aerosoles de mayor riesgo. Este enfoque híbrido permite una mayor movilidad y destreza para algunas tareas, al tiempo que mantiene el máximo nivel de contención cuando es necesario.

Diseño integrado para flujos de trabajo complejos

Las instalaciones BSL-4 más sofisticadas integran ambos modelos. Un laboratorio con cabina de Clase III puede estar conectado físicamente a un laboratorio de trajes a través de un puerto de transferencia rápida (RTP). Esto permite la transferencia segura de muestras o animales entre zonas de contención sin romper la contención. Por ejemplo, un animal puede ser inoculado en un laboratorio de trajes, transferido a través de un RTP a un laboratorio de cabina de Clase III para su alojamiento y seguimiento, y luego transferido de vuelta para la necropsia. Diseñar esta integración desde el principio es crucial para permitir protocolos de investigación complejos y de múltiples etapas en estudios de aerobiología y patogénesis.

Más allá del armario: Integración y validación de instalaciones

Integración del sistema, no instalación independiente

Un BSC de Clase III es un nodo de un sistema de contención integrado. Su instalación exige una integración perfecta en las instalaciones: conexiones exclusivas para servicios públicos, sellados estructurales herméticos en los puntos en los que penetra en la pared del laboratorio y sistemas de escape interconectados con filtración HEPA redundante. La presión negativa de la cabina debe controlarse continuamente e interconectarse con el gradiente de presión de la sala. Si no se diseñan correctamente estas interfaces durante la construcción, se producirán fallos de contención y costosas adaptaciones.

El imperativo de la validación

La puesta en servicio y la validación continua son exhaustivas. La verificación del rendimiento va más allá de las mediciones del flujo de aire e incluye pruebas cuantitativas de integridad, como pruebas de contención de gas trazador similares a las descritas en ANSI/ASHRAE 110-2016 para las vitrinas de gases, pero con una norma mucho más estricta. La eficacia del ciclo de descontaminación debe validarse con indicadores biológicos colocados en los lugares de más difícil acceso de la cabina. Esta validación no se realiza una sola vez, sino que es un requisito anual para garantizar que el sistema mantiene el rendimiento de contención especificado durante todo su ciclo de vida.

Contención redundante en acción

Este diseño holístico e integrado crea capas de seguridad. La presión negativa mantenida en la cabina proporciona una contención continua, incluso durante una rotura de los guantes en uso, lo que permite procedimientos seguros de parada y reparación. Esta redundancia es la principal justificación para utilizar un sistema de este tipo en los trabajos de mayor riesgo, pero exige que todo el personal reciba formación no sólo sobre los procedimientos operativos estándar, sino también sobre protocolos detallados de respuesta de emergencia para cada modo de fallo imaginable.

El coste total de propiedad: Capital, formación y mantenimiento

Desembalaje de los gastos de capital

El precio de compra del armario es sólo el principio. El coste total de propiedad incluye elevados gastos de modificación de las instalaciones: refuerzo de suelos, instalación de sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) y eléctricos, y creación de las penetraciones selladas. Los servicios de puesta en marcha y validación representan otra partida importante. Los presupuestos deben tener en cuenta estos costes integrados desde el inicio del proyecto para evitar déficits desorbitados.

Costes operativos recurrentes

La recertificación anual por parte de técnicos especializados es un gasto operativo obligatorio y no negociable. El mantenimiento especializado, las piezas de repuesto para los conjuntos de guantes y las juntas, y los consumibles para la descontaminación gaseosa añaden costes recurrentes. Quizá la inversión continua más importante sea la formación continua de alta fidelidad. La destreza se deteriora sin práctica, y en un entorno de máxima contención, el error no es una opción.

Inversiones estratégicas en fiabilidad humana

Dada la complejidad y lo que está en juego, la inversión estratégica en tecnología de formación es esencial. Las simulaciones de realidad virtual permiten al personal practicar con seguridad situaciones de emergencia poco frecuentes. Los protocolos de vídeo detallados garantizan la coherencia en procesos complejos de varios pasos, como los ciclos de descontaminación. Estas herramientas mitigan el riesgo de error humano, un riesgo que conlleva el mayor coste potencial de todos. En la tabla siguiente se desglosa el panorama completo de los costes.

El coste total de propiedad: Capital, formación y mantenimiento

Categoría de costesEjemplosConsideración estratégica
Capital e instalaciónCompra de armarios, modificación de instalacionesInversión inicial elevada
Certificación recurrenteRecertificación anualCoste de cumplimiento obligatorio
Mantenimiento especializadoServicios de técnicos formadosGastos operativos corrientes
Consumibles y descontaminaciónSuministros de fumigación gaseosaCoste recurrente del material
Formación continuaSimulaciones de RV, protocolos de vídeoMitiga el riesgo de error humano

Fuente: Documentación técnica y especificaciones industriales.

Selección de un proveedor: Especificaciones clave y controles de conformidad

Normas básicas y más allá

La selección de proveedores comienza con la verificación del cumplimiento de las normas básicas. Aunque NSF/ANSI 49-2022 rige los armarios de Clase II, señala explícitamente que su ámbito de aplicación es para BSL-1-3, subrayando que las unidades de Clase III operan bajo paradigmas diferentes y más estrictos. Los proveedores deben demostrar un historial de instalaciones con éxito en instalaciones de máxima contención. La documentación que demuestre el cumplimiento de todas las partes pertinentes de la normativa sobre agentes selectos es obligatoria para trabajar con patógenos incluidos en la lista.

Especificaciones críticas de hardware

Examine los detalles del diseño físico que garantizan la integridad a largo plazo. Examine la robustez de los sistemas de puertos para guantes, ya que son elementos de gran desgaste. Evalúe el diseño del sellado de las ventanas y puertas de paso. El armario debe tener puertos integrados y validados para la descontaminación gaseosa. La compatibilidad con los sistemas de transferencia elegidos (RTP, tanques de inmersión) no es negociable; no todos los armarios son compatibles con todos los sistemas.

El mandato de documentación y apoyo

Solicite y revise los expedientes de validación de instalaciones anteriores. Un proveedor reputado proporcionará pruebas documentadas de las pruebas de rendimiento del confinamiento y de la validación del ciclo de descontaminación. Evalúe la solidez y capacidad de respuesta de su red de servicios. En un entorno BSL-4, el fallo de un armario supone el cierre de la instalación; necesita un proveedor capaz de proporcionar asistencia técnica rápida y experta. La siguiente lista de comprobación proporciona un marco para el proceso de evaluación del proveedor.

Selección de un proveedor: Especificaciones clave y controles de conformidad

Criterios de selección de proveedoresEspecificación claveDocumentación de conformidad
Certificación de normasNSF/ANSI 49 para Clase IIPrueba de conformidad
Integridad del diseño físicoRobustas juntas de los puertos de los guantesValidación del índice de fuga
Sistema de descontaminaciónPuertos de fumigación por gas integradosDatos de validación de la eficacia
Integración de instalacionesCompatibilidad RTP/pass-throughEspecificaciones de instalación
Cumplimiento de la normativaReglamento sobre agentes selectosDocumentación obligatoria

Fuente: Gabinetes de bioseguridad NSF/ANSI 49-2022. Esta norma rige el diseño y el rendimiento de los armarios de Clase II, estableciendo la línea de base para las especificaciones de seguridad. El cumplimiento de estas normas por parte de los proveedores es un punto de partida fundamental, aunque los armarios de Clase III requieren una validación aún más estricta.

Desarrollo de su plan de actualización: Un marco paso a paso

Paso 1: La evaluación de riesgos concluyente

Comience con una evaluación de riesgos de bioseguridad formal y específica para cada procedimiento. Este documento debe ir más allá de la lista de patógenos para analizar el potencial de cada protocolo para la generación y liberación de aerosoles. Debe documentar de forma concluyente por qué la contención de Clase II es insuficiente y se exige un CSB de Clase III. Esta evaluación constituye la justificación fundamental de todo el proyecto y será examinada por los comités institucionales de bioseguridad, los organismos de financiación y los reguladores.

Paso 2: Conseguir financiación integral

Elabore un presupuesto basado en el coste total de propiedad, no sólo en los bienes de equipo. Incluya los costes de diseño, construcción, instalación, puesta en marcha, validación y al menos cinco años de costes operativos recurrentes. Presente este presupuesto global a las partes interesadas para garantizar una financiación realista y plurianual. La subestimación de estos costes es una de las principales razones del fracaso de los proyectos o de compromisos peligrosos en su ejecución.

Paso 3: Participación temprana de los equipos de diseño

Implique a arquitectos, ingenieros y profesionales de la bioseguridad en la fase conceptual más temprana. La integración del BSC de Clase III en los sistemas mecánicos, eléctricos y de contención del laboratorio es el aspecto más difícil desde el punto de vista técnico. La planificación espacial para el acceso de mantenimiento, el flujo de materiales y la salida de emergencia debe diseñarse desde el principio. En esta fase, la ingeniería de valor se centra en conseguir seguridad y funcionalidad a un coste óptimo, no en recortar características esenciales.

Paso 4: Adquisición y aplicación

El proceso de selección del proveedor debe ser riguroso y seguir los criterios descritos anteriormente. Una vez seleccionado, colabore estrechamente con el proveedor y el equipo de construcción durante la instalación y la puesta en marcha. Desarrolle procedimientos operativos normalizados y programas de formación exhaustivos paralelamente a la construcción física. Un planteamiento de formación por fases, que culmine en ensayos con materiales no peligrosos, garantiza la preparación operativa antes de que el armario se active para agentes activos.

La decisión de actualizarse depende de una evaluación de riesgos definitiva, no de una aspiración científica. Si su trabajo implica la presencia de patógenos RG4 o la generación intencionada de aerosoles, el camino está claro. El siguiente reto es la ejecución: integrar el control técnico en un sistema de instalaciones validado y desarrollar los conocimientos humanos necesarios para utilizarlo de forma segura. Esto exige un plan de proyecto multidisciplinar, una financiación realista y una asociación con el proveedor basada en un rendimiento probado.

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Preguntas frecuentes

P: ¿Cuál es la diferencia operativa fundamental entre un CSC de Clase II y uno de Clase III?
R: La principal diferencia es el nivel de contención. Una cabina de Clase II proporciona contención parcial utilizando flujo de aire hacia el interior y filtración HEPA para proteger al usuario y al medio ambiente. Una cabina de Clase III es un recinto sellado, hermético a gases y de contención total en el que el usuario trabaja con guantes, lo que garantiza que no haya salida de agentes. Esta barrera absoluta es obligatoria para los procedimientos de mayor riesgo. Esto significa que no se puede sustituir una Clase II por una Clase III cuando se manipulan agentes aerosolizados del Grupo de riesgo 4 sin crear una grave brecha de seguridad.

P: ¿Cuándo es obligatoria una cabina de bioseguridad de clase III para nuestros protocolos?
R: Un BSC de clase III se convierte en un requisito no negociable cuando su evaluación de riesgos identifica trabajos con patógenos del grupo de riesgo 4 o procedimientos que generan intencionadamente aerosoles infecciosos, como los estudios aerobiológicos. El desencadenante es específico del procedimiento, no sólo del agente. Para los proyectos en los que planee realizar modelos de desafío de aerosoles o trabajos similares con alto potencial de liberación, debe planificar una cabina de Clase III, incluso si manipula el mismo patógeno en una Clase II para otras tareas de cultivo celular.

P: ¿Cómo repercute la implantación de un BSC de clase III en el flujo de trabajo y la eficacia de nuestro laboratorio?
R: La integración de una cabina de clase III ralentiza considerablemente el rendimiento operativo debido a los protocolos de seguridad obligatorios. Todas las transferencias de material requieren vías selladas como tanques de inmersión, el trabajo se realiza con guantes que requieren comprobaciones de integridad y los procedimientos incluyen largos ciclos de descontaminación. Un protocolo sencillo puede llevar más del doble de tiempo. Esto significa que, desde el principio, debe tener en cuenta estos importantes multiplicadores de tiempo en los plazos del proyecto, los modelos de dotación de personal y los cálculos de coste por experimento.

P: ¿Cuáles son los principales requisitos de integración de instalaciones para una instalación BSC de Clase III?
R: La instalación de un armario de Clase III requiere una integración holística de las instalaciones, no sólo la colocación de un equipo. Necesita conexiones exclusivas para los servicios públicos, juntas estructurales herméticas y un sistema de extracción interconectado con filtros HEPA redundantes. La validación del funcionamiento debe confirmar la integridad del armario, el flujo de aire y la eficacia de la descontaminación. Este enfoque por capas basado en sistemas es fundamental para la seguridad. Si su plan de actualización está en marcha, involucre a arquitectos e ingenieros de contención durante las primeras fases de diseño para garantizar que se abordan todos los puntos de integración.

P: Aparte del precio de compra, ¿qué costes hay que presupuestar para una BSC de clase III?
R: Su presupuesto debe tener en cuenta el coste total de propiedad, que supera con creces la compra de capital. Los costes principales incluyen las modificaciones de las instalaciones, la instalación y la puesta en marcha. Los gastos recurrentes cubren la rigurosa recertificación anual, el mantenimiento especializado, los consumibles de descontaminación y la formación continua y de alta fidelidad de todo el personal. Para las instituciones que gestionan estos entornos de alto riesgo, la inversión estratégica en herramientas como las simulaciones de realidad virtual para la formación se está convirtiendo en esencial para mantener la competencia y mitigar el riesgo operativo.

P: ¿Qué especificaciones debemos priorizar durante la selección del proveedor para un armario de clase III?
R: Dé prioridad a los proveedores con experiencia demostrada en contención máxima. Las comprobaciones clave incluyen la certificación conforme a las normas pertinentes, un diseño robusto del puerto de guantes y del sellado, y sistemas integrados de descontaminación validados, como los puertos de fumigación con gas. Asegúrese de la compatibilidad del armario con los pasamuros o puertos de transferencia rápida (RTP) de sus instalaciones. También debe obtener documentación que demuestre el cumplimiento de normativas como la de agentes selectos. Esta diligencia debida no es negociable para garantizar la seguridad a largo plazo y la fiabilidad operativa en un entorno BSL-4.

P: ¿Cómo funcionan los BSC de clase III dentro de los distintos modelos de diseño de laboratorios BSL-4?
R: Los armarios de clase III son la principal barrera de contención en los diseños de “laboratorio de armario” BSL-4, en los que el personal trabaja desde el exterior de la unidad sellada. En los “laboratorios de trajes”, los investigadores utilizan trajes de presión positiva y pueden emplear BSC de clase II para algunas tareas, pero las unidades de clase III siguen siendo obligatorias para los procedimientos con aerosoles de alto riesgo. Un diseño sofisticado e integrado que conecte estas zonas mediante un puerto de transferencia rápida es crucial para los flujos de trabajo complejos. Esto significa que el plan arquitectónico de sus instalaciones debe ajustarse a sus protocolos de investigación específicos y a su filosofía de contención.

P: ¿Cuál es el primer paso en la elaboración de un plan para pasar a una cabina de bioseguridad de clase III?
R: El primer paso fundamental es llevar a cabo una evaluación de riesgos formal y específica del procedimiento que documente de forma concluyente la necesidad de un CSB de Clase III. Esta evaluación debe ir más allá de una simple lista de comprobación de agentes para evaluar los protocolos específicos que generan aerosoles o tienen un alto potencial de liberación. Esta necesidad documentada es esencial para asegurar la financiación y se alinea con la tendencia hacia planes de bioseguridad más matizados y refrendados por los reguladores, necesarios para el trabajo de alta contención.

Barry Liu

Barry Liu

Hola, soy Barry Liu. He pasado los últimos 15 años ayudando a los laboratorios a trabajar de forma más segura mediante mejores prácticas de equipos de bioseguridad. Como especialista certificado en cabinas de bioseguridad, he realizado más de 200 certificaciones in situ en instalaciones farmacéuticas, de investigación y sanitarias de toda la región Asia-Pacífico.

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